Un corazón constricto que divisa más allá de sus andares...
Que no encuentra explicación alguna para tanta indignación,
que el odio se sumerge en un mar de lagrimas
que desea tantas cosas y se queda estancado en la nada
En ese no se que, de atardeceres, que clama por el día
ya que la noche es sola y fría, y el desahogo incierto y temible
No encuentro maravilla alguna que la poca sensación del hastio
La maldad y poca sinceridad que mi alrededor me ha de brindar
Cuento una a una las palabras, los minutos en que el tiempo pueda alejarme de aqui
que tu sorbida aurora no matice los colores del arcoiris para que no quite la belleza aspirada.
S.L
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